Diabetes y entrenamiento / Diabetes and training

Introducción

Una persona sana mantiene sus niveles de glucosa en sangre estables, entre los 80-110mg/dl. Para ello va jugando con hormonas glucemiantes (catecolaminas) y contra reguladoras (insulina). Cuando comemos hidratos nuestro nivel de glucosa en sangre aumenta y para rebajarlo nuestro cuerpo usa la insulina almacenada en el hígado para bajar ese nivel mientras va produciendo nuevas insulina de reserva. En esta gráfica se observa el nivel de insulina en una persona sana que hace tres comidas al día.

En el desayuno se produce el mayor pico debido seguramente a una mayor ingesta de hidratos. Si los hidratos ingeridos son de un índice glucémico bajo (tienen por ejemplo 44g de HC por 100g, de los cuales azúcares son 1,4g) van a asimilarse poco a poco y el cuerpo no va a necesitar grandes picos de insulina para mantener los valores. Si comiésemos por ejemplo unas galletas, nos iríamos a 60/100 de HC de los cuáles azúcares 30g. Es decir, va a asimilarse mucho más rápido y vamos a necesitar producir bastante insulina para que los niveles de glucosa en sangre no se disparen. No entraré ahora en los perjuicios del exceso de azúcar e importancia de los hidratos en la dieta, pero creo que se comprende ahora el problema que tenemos los diabéticos al no producir insulina.

Para imitar el comportamiento del cuerpo humano contamos con varios tipos de insulina exógena dependiendo de la velocidad de asimilación en el cuerpo. Se distinguen pues varios tipos de insulina lenta y rápida. La lenta serviría para mantener funciones vitales y su dosis ideal vendría dada por ese control de la glucemia a lo largo del día y, sobre todo, el de la mañana. El periodo de acción de la insulina lenta (según tipos) es de aproximadamente 24h, mientras que las insulinas rápidas cubren en torno a 1-3h. Como se intuye, la insulina rápida se emplea en las comidas, calculando cuánto hidrato vas a comer y cómo se va a asimilar. Una persona sana es difícil que suba de los 180 mg/dl, por mucho helado o chocolate que tome, pero un diabético con dos galletas se planta en 200.
Sin ahondar demasiado más y retomando la intención de la entrada, la problemática de la insulina en el ejercicio es que se potencia su efecto, y en los diabéticos el riesgo de sufrir hipoglucemias. Una persona sana ante un ejercicio intenso reduce al mínimo la cantidad de insulina, contrarrestando con sustancias glucemiantes que estimulan el paso de la glucosa almacenada a la sangre. Mantienen por lo tanto los niveles a la perfección, ya que las reservas están llenas (su producción de funciona bien) y adapta la presencia de esta ante el esfuerzo. El diabético tipo 1 no produce insulina, por lo que ha de jugar con la insulina lenta y rápida para garantizar que esas reservas se van a llenar y controlar cómo funciona su cuerpo ya que NO PUEDE REDUCIR su nivel de insulina en el cuerpo, y si el ejercicio es intenso el cuerpo literalmente no da abasto producir glucosa que cubra el gasto que se está produciendo. Quien ha practicado deporte de resistencia alguna vez, o se le ha ido de las manos alguna actividad, sabe lo que es una “pájara”. Una sensación de debilidad y mareo progresivo acompañada de una sensación de hambre. Sucede cuando el cuerpo se está quedando corto de glucosa y empieza a priorizar recursos. No te deja rendir al mismo nivel y encamina todas las funciones a buscar algo de comer. Bien, en diabéticos tipo 1 esa hipoglucemia es bastante repentina y mucho más intensa. Literalmente te paras, no puedes pensar, comienzas a sudar (aumentar la densidad de glucosa en sangre) y las pasas bastante canutas, pues aunque ingieras glucosa y tus niveles en sangre vuelvan a la normalidad, te deja tocado un par de horas.
Por no extenderme más, creo que todos entendemos que la estrategia adecuada para un diabético que haga deporte es:

  • Ante el ejercicio partir con cierto margen, estar en torno a los 140-160 mg/dl. A partir de 180 noto que comienzas a intentar eliminar glucosa por la orina con lo que te puede deshidratar, y por debajo tengo cierta sensación de debilidad. Durante el ejercicio, si llevas buen control, oscilas entre 80-130.
  • Bajar la insulina basal (lenta) de forma que te garantice poder entrenar fuerte sin llegar a hipoglucemias de manera sencilla. En mi caso (a modo de referencia, depende mucho de otros factores que iré comentando como la sensibilidad a la insulina) en torno a 8-10u de lenta hacen que pueda hacer un buen entreno intenso de menos de dos horas sin comer hidratos antes ni durante. Lo que hacía cuando no tenía diabetes. En ejercicios más largos pero no tan intensos, o al menos de forma no tan continua, llevo algún dátil e hidrato disuelto en agua para ir aportando a lo largo del tiempo. En torno a unos 30-50g de HC por hora, depende mucho del ritmo.
  • En competición estar especialmente atento y bajar la basal al mínimo. Ojo también con el estado emocional, que puede hacer que tus niveles sean más altos de lo normal, y que pasado este estado de nerviosismo bajan…
  • Llevar SIEMPRE COMIDA DE MÁS y un gel a mano. Tener identificados los síntomas previos a una hipo (en mi caso rigidez en los movimientos del cuello y una especie de hormigueo en los dientes).
  • Avisar a compañeros de fatigas de tu situación y de qué deben de hacer si tienes una hipo fuerte.
  • Me sucede alguna vez que tras un esfuerzo grande seguido de reposo, me quedo como adormecido. Ojo con ello, es la típica situación de después de subir un puerto que noto que me quedo medio dormido y sin reflejos mientras bajas a toda velocidad. Bajar con especial precaución y pedaleando de vez en cuando para mantenerse activo, pero recomendaría tomar un gel justo al coronar, a poder ser con cafeína.

Share your thoughts